¿Qué es un esguince cervical?

El esguince cervical se trata de una afectación de las articulaciones vertebrales cervicales por distensión (desgarro parcial o completo de fibras musculares).

¿Cómo se diagnostica el esguince cervical?

Puede realizarse un primer diagnóstico por la sintomatología del paciente pero las pruebas complementarias son imprescindibles para dar una respuesta firme.

Toda la información sobre esguince cervical

El cuello se compone de músculos, ligamentos, fascias, discos intervertebrales y vértebras. Estas estructuras tienen una función de sostén, movilidad del cuello y protección de la médula espinal.

Para mostrar la anatomía de las cervicales es necesario tener en cuenta dos pilares y dos segmentos:

  • Pilar anterior: cuerpos vertebrales, discos intervertebrales, ligamento longitudinal anterior, ligamento longitudinal posterior.
  • Pilar posterior: estructuras óseas posteriores del arco neural, articulaciones facetarias y ligamento fravo, ligamento interespinoso y ligamento supraespinoso, y musculatura.
  • Segmento superior (C1-C2): proporciona movilidad flexión, extensión y rotaciones.
  • Segmento inferior(C3-C7): movilidad flexión, extensión y rotaciones, así como soporte y transmisión de la carga axial.

Cuando se observa la columna cervical de frente (visión anteroposterior) se aprecia una configuración recta de ésta, pero en proyección lateral presenta una curvatura con convexidad anterior (lordosis), proporcionando a la columna una movilidad más armoniosa y elástica.

Cabe destacar que la zona de las vértebras C4 y C5 es una de las que más tensión sufre y por lo tanto suele convertirse en el nivel que conlleva mayor número de lesiones.

Cuando se produce un latigazo cervical por un mecanismo de hiperextensión cervical (cuello hacia atrás) o de hiperflexión (cuello hacia adelante) pueden elongarse o estirarse demasiado los ligamentos, los músculos, las cápsulas articulares y comprimirse o romperse las fibras anulares del disco intervertebral. Estas distensiones en las estructuras del cuello en ocasiones provocan lesiones que causan los síntomas del esguince cervical.

El esguince o latigazo cervical es la consecuencia más frecuente de los accidentes de tráfico por alcance.

Grados del esguince cervical

El tiempo de recuperación de un esguince cervical o esguince de cuello dependerá de la gravedad del mismo. Existen diferentes grados de esta patología. Ordenados de menor a mayor gravedad, son los siguientes:

  • Grado cero: el paciente no presenta dolor cervical.
  • Primer grado: puede presentar dolor en la parte del cuello y cabeza leves, que no afectan a la vida diaria.
  • Segundo grado: se presenta dolor cervical o cervicalgia moderada, donde el paciente puede presentar dificultades para el movimiento cervical y dolor en algunos puntos.
  • Tercer grado: el paciente presenta una lesión neurológica.
  • Cuarto grado: este último eslabón se diagnóstica cuando existe una fractura o luxación, normalmente causados por traumatismo graves.

Los síntomas principales del esguince cervical son dolor de cuello y limitación dolorosa de la movilidad cervical, pudiendo llegar a evolucionar a rigidez cervical, acompañado de vértigos o mareos. En los casos que se produzca una rotura del anillo fibroso, puede herniarse el núcleo pulposo y comprimir una raíz nerviosa que provoca dolor irradiado al brazo y la mano (cervicobraquialgia) o alteraciones neurológicas con sensaciones anormales de cosquilleo o cambios de temperatura (parestesias).

La edad, sexo y morfotipo constitucional pueden condicionar un agravamiento de la sintomatología. Dos ejemplos de ello son la menor masa muscular de las mujeres o las alteraciones degenerativas en la columna (artrosis cervical) en personas mayores de 50-55 años que pueden ser motivo de que el dolor se agrave y se prolongue.

Los síntomas pueden instaurarse de forma precoz pero es más frecuente que vayan surgiendo a lo largo de los días. La duración de éstos varía en función de cada caso pero es frecuente algunas de las alteraciones vayan mejorando progresivamente en el transcurso de semanas o meses. En procesos más prolongados, puede implantarse un desánimo psicológico que conlleve a un cuadro depresivo.

Por último, cuando se produce un traumatismo de alta energía pueden producirse desgarros más amplios en los ligamentos y las cápsulas articulares y provocarse subluxaciones de las vértebras o fracturas de los cuerpos vertebrales. Estas son lesiones más graves que requieren la revisión por el especialista de forma urgente.

Como en cualquier otra patología, se requiere una historia clínica detallada y una completa exploración llevada a cabo por nuestros traumatólogos especialistas en esguince cervical de Madrid.

Suelen ser necesarias las siguientes pruebas complementarias diagnósticas:

Radiología simple: se realiza una proyección posteroanterior, lateral. A veces requerimos también una proyección oblicua y transoral. Se puede encontrar:

  •  Alteraciones en la curvatura fisiológica de la columna como rectificación de la lordosis cervical, cifosis cervical.
  • Signos degenerativos artrósicos que pueden exacerbar el cuadro clínico.
  • Debemos descartar subluxaciones o fracturas vertebrales que implican una valoración urgente por el especialista.

Resonancia Magnética:aporta información sobre si existe afectación en las partes blandas del cuello (músculos, ligamentos, capsulas articulares o discos intervertebrales). Se puede discriminar si hay una compresión estructural de un nervio por herniación del disco, inflamación en los tejidos blandos o edema en los cuerpos vertebrales.

Electromiografía: estudia mediante electrodos el funcionamiento de los nervios periféricos y los músculos a los que transmiten estímulos. Sugiere compresión de la salida de un nervio periférico, fundamentalmente por una hernia cervical. Cuando existe lesión compresiva del nervio, se utiliza también como seguimiento de la recuperación de la afectación compresiva del nervio.

Tomografía axial computerizada (T.A.C): es una prueba que utilizamos para evaluar alteraciones en el hueso, como fracturas o luxaciones. Proporcionamúltiples cortes milimetrados en diferentes ejes (sagital, coronal y axial) y reconstrucción en 3 dimensiones de las vértebras de la columna vertebral

Estudios vertiginosos: cuando el paciente sufre alteraciones vertiginosas o mareos es necesaria la valoración con pruebas vestibulares por el otorrinolaringólogo.

Es importante realizar una diferenciación clara de los diferentes términos relacionados con esta patología.

La cervicalgia es un concepto sintomático y significa dolor cervical. Nos lo indica el paciente y no corresponde a una lesión concreta. Existe la posibilidad de padecer cervicalgia crónica, que es un dolor que se presenta de manera continua en el cuello, cabeza o alrededores.

El latigazo cervical indica que se ha producido un mecanismo de flexo – extensión sobre la columna cervical pero no permite un diagnóstico de las lesiones producidas. Generalmente, el origen es postraumático por accidente de coche. Cuando se produce un latigazo cervical y como consecuencia se sufre dolor cervical, rigidez de cuello o mareos, es muy complejo distinguir que alteración anatómica se ha producido y es causante de las molestias.

Los síntomas más habituales de un latigazo cervical son principalmente rigidez de cuello o mareos. Es muy complejo distinguir que alteración anatómica se ha producido y es causante de las molestias. El latigazo cervical no presenta secuelas en la mayoría de los casos, el paciente tendrá que seguir un tratamiento para su próspera recuperación.
Otra patología que puede inducir a confusión es la discopatía cervical, que se produce cuando un disco de la columna vertebral está dañado, provocando dolor en el paciente.

La actitud del paciente en este tipo de procesos es muy importante. El buen ánimo para superar los síntomas y la implicación del paciente en la recuperación es un punto muy importante para conseguir una rápida mejoría clínica.

Cuando no hay lesiones graves como luxaciones o fracturas cervicales añadidas, el reposo debe evitarse o no superar los dos días. Generalmente, la utilización de collarines es más perjudicial que beneficiosa, ya que la inmovilización de los músculos del cuello puede producir insuficiencia por atrofia. Debemos intentar realizar una vida normal, mantener las actividades que veníamos realizando habitualmente y recuperar la movilidad del cuello de forma progresiva.

Si presenta contracturas cervicales o musculares, el tratamiento médico que se utiliza es con antiinflamatorios – analgésicos y miorrelajantes. Asimismo, el calor local actúa relajando los músculos y aumentando la inyección sanguínea por vasodilatación, ayudando a eliminar sustancias acumuladas por las lesiones de partes blandas como histamina y prostaglandinas. A partir de la primera semana podemos compatibilizar ejercicios de movilidad progresiva activa con rehabilitación física.

Si el proceso evoluciona con vértigos o mareos, puede ser necesaria la utilización de fármacos antivertiginosos. Si aun así se prolongan esta situación, la valoración por el otorrinolaringólogo y/o el neurólogo es importante para diagnosticar o descartar alteraciones que pueden haberse producido en el sistema vestibular o en el sistema nervioso.

Los fármacos antineuríticos solo se utilizan en caso de compresión de un nervio periférico como puede suceder por una hernia cervical que se haya producido también en el contexto de un esguince cervical. Son cuadros clínicos que evolucionan con cervicobraquialgia, es decir, cervicalgia e irradiación del dolor por el brazo o la mano, acompañado de alteraciones neuropáticas como parestesias, atrofias musculares o pérdida de fuerza.

La prolongación de la sintomatología y la falta de mejoría progresiva a veces conllevan un desánimo y depresión en el paciente que hace necesario el tratamiento psicológico y/o psiquiátrico.

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