Médicos traumatólogos especialistas de lumbalgia en Madrid

¿Qué es la Lumbalgia?

Se trata del motivo más frecuente de consulta en traumatología, así como de la causa más habitual de limitación de la actividad diaria en mayores de 40 años. El lumbago es el dolor que se produce en la región lumbar o, lo que es lo mismo, en la parte baja de la espalda.

Diferencias entre lumbago y ciática

Conviene diferenciar entre lumbago o ciática. En el caso de la lumbalgia, el dolor está focalizado en la región lumbar sin que se produzca irradiación definida a otras zonas del cuerpo.

En cambio, la ciática suele tratarse de un dolor lumbar por irritación de alguna raíz nerviosa de esta región y se irradia por la zona glútea o las extremidades inferiores.

Causas, síntomas y tratamientos para la lumbalgia

La lumbalgia es un problema común que puede tener múltiples desencadenantes.

Aproximadamente el 50% de los casos de lumbalgia se deben a contracturas o alteraciones degenerativas de la columna lumbar, y generalmente se resuelven en un período de tiempo de 7 a 10 días. A esta forma de dolor lumbar que dura al menos 6 semanas se le conoce como lumbalgia aguda.

Cuando el dolor persiste entre 6 y 12 semanas, se clasifica como lumbalgia subaguda, y si se extiende más allá de las 12 semanas, se considera lumbalgia crónica. En estos casos, se requiere un examen detallado y la realización de pruebas complementarias para identificar la causa subyacente de la afección.

La lumbalgia o dolor lumbar puede tener desencadenantes en diversas estructuras anatómicas de la región lumbar de la columna vertebral: discos intervertebrales, vértebras, ligamentos, musculatura, articulaciones facetarias, articulaciones sacroilíacas, etc.

Para conocer con más detalle el origen de las lumbalgias clasificamos éstas en mecánicas (90%) y no mecánicas (10%).

La lumbalgia mecánica se origina a partir de disfunciones osteomusculares en la columna lumbosacra, la cual genera alteraciones estructurales/funcionales:

  • Fracturas vertebrales traumáticas o patológicas (osteoporosis o metástasis)
  • Hernias discales
  • Síndrome del espacio glúteo profundo (síndrome piramidal)
  • Inestabilidad segmentaria (espondiloartrosis)
  • Estenosis de canal / Estenosis foraminal
  • Espondilolisis / Espondilolistesis
  • Escoliosis

La lumbalgia no mecánica es significativamente menos común y puede tener diversas causas no relacionadas con disfunciones estructurales. Estas causas pueden incluir:

  • Enfermedades inflamatorias: sacroileitis, artritis reumatoide, psoriasis, espondilitis anquilosante o enfermedad de Crohn.
  • Espondilitis Infecciosa: espondilitis anquilosante, espondilodiscitis, tuberculosis y osteomielitis.
  • Tumores: tumores óseos primarios, metástasis, tumores retroperitoneales y mieloma.
  • Visceral: dolor referido gastrointestinal, renal o ginecológico.
  • Enfermedades óseas: enfermedad de Paget y osteomalacia.
  • Dolores neuropáticos: fibromialgia y neuropatía diabética.
  • Trastornos circulatorios: aneurisma aorta y vasculitis.

El síntoma principal de la lumbalgia es el dolor. Cuando este dolor de la región lumbar es de origen mecánico, se caracteriza por aumentar con la actividad física y aliviarse con el reposo, el tratamiento analgésico-antiinflamatorio y el aumento progresivo de la actividad. Por lo general, no suele interferir en el sueño nocturno, aunque en algunos casos, puede dificultar el completo confort del sueño.

En el caso del 10% de lumbagos de origen no mecánicos, es común experimentar dolor matutino y un claro trastorno del sueño.

El reposo generalmente suele ser insuficiente para la mejoría del paciente, y el diagnóstico es crucial para un tratamiento adecuado de la lesión.

Para llevar a cabo un correcto diagnóstico del lumbago es necesario disponer de una historia clínica detallada con una exploración física completa:
  • En la historia clínica se investigan los antecedentes personales y las patologías en curso. Asimismo, se identifican las causas del dolor (mecánico o inflamatorio), discriminando entre lumbalgia y lumbociática, y contrastando diferentes variables como por ejemplo la evolución del dolor.
  • Durante la exploración física, se evalúa al paciente. El tipo de marcha, la actitud postural y las limitaciones funcionales en las posiciones de exploración son condicionantes en el diagnóstico. Durante la exploración se valora la movilidad activa en todos los planos (distancia dedos-suelo, test de Schöber, lateralizaciones y rotaciones), y se evalúan las posibles afectaciones radiculares, en cadera y articulaciones sacroilíacas, y si se debe realizar pruebas de elongación radicular (Lasègue, Bragard, marcha de puntillas y talones) y explorar alteraciones de fuerza, atrofias o alteraciones en los reflejos.
El diagnóstico de esta afección se confirma con las siguientes pruebas complementarias:
  • Estudio radiológico: es una prueba imprescindible que debe ser la primera que se realice al paciente.
  • Resonancia magnética: es la mejor prueba para identificar las lesiones que se encuentren en partes blandas. Es fundamental en el diagnóstico de ciática, sospecha de malignidad, infección o déficit neurológico.
  • Tomografía computarizada: se trata de una prueba muy útil en la valoración ósea estructural de la vértebra y el resultado nos puede ayudar a identificar una estenosis espinal o malformaciones vertebrales.
  • Prueba complementaria GGO: para diagnosticar tumores, inflamaciones o infecciones se utiliza la prueba complementaria GGO.
  • Electromiogramas / electroneurogramas: los estudios de neurofisiología (electromiogramas / electroneurogramas) son útiles para evaluar alteraciones neuromiopáticas coadyuvantes a la lumbociatalgia.

El tratamiento de la lumbalgia puede ser conservador o quirúrgico. La elección entre ambos enfoques se basa en la naturaleza de la afección subyacente que provoca la lumbalgia o ciática, así como en la intensidad y duración del dolor.  La cirugía se realiza principalmente para casos de ciática o hernia lumbar.

En la mayoría de los casos, el tratamiento inicial de la lumbalgia incluye el uso de analgésicos, antiinflamatorios y relajantes musculares, respaldados por terapia de rehabilitación física activa.

Se enfatiza la importancia de evitar el reposo en cama y las maniobras pasivas, así como de corregir malos hábitos posturales, mantener un peso corporal adecuado y dejar de fumar. Además, mantener un tono muscular eficaz en la región dorso-lumbar y abdominal desempeña un papel crucial en la prevención y reducción de recaídas.

El enfoque terapéutico puede variar según la intensidad y duración del proceso, así como la respuesta al tratamiento conservador. En algunos casos, cuando el tratamiento conservador resulta insuficiente o se producen recaídas frecuentes, se podría considerar la opción de una intervención quirúrgica.

Es importante destacar que ciertas actividades físicas pueden ser beneficiosas para las personas que padecen lumbalgia. La práctica regular de ejercicios como caminar, nadar y yoga pueden ayudar a aliviar síntomas. Es recomendable acudir a nuestros traumatólogos especialistas en lumbalgia de Madrid para tratar la patología de forma particular y personalizada, así como pactar una serie de ejercicios en casa para la lumbalgia, o el uso de fajas lumbares.

Antes de considerar una intervención quirúrgica, los pacientes suelen acudir a un fisioterapeuta que trate la compresión lumbar. Si este tratamiento conservador no funciona, se recurre a la cirugía de descompresión lumbar, la cual es rápida y con riesgos mínimos.

La descompresión lumbar se utiliza para tratar el pinzamiento neural, que es una causa común de dolor en la zona lumbar. Este procedimiento implica la eliminación de una porción ósea que ejerce presión sobre la raíz del nervio, creando así espacio y aliviando la presión. Dentro de las opciones de descompresión lumbar, se pueden considerar la microdiscectomía y la laminectomía lumbar como alternativas efectivas.

La operación de fusión lumbar es un enfoque altamente efectivo en el tratamiento de los dolores en la parte baja de la espalda. Se suele aplicar en los pacientes que padecen espondilolistesis o procesos degenerativos del disco lumbar. Esta técnica se conoce como artrodesis lumbar y ha demostrado ser un procedimiento exitoso para estabilizar y aliviar el dolor en la región lumbar.

Durante una operación de fusión lumbar, el cirujano accede a la columna vertebral a través de una incisión en la parte baja de la espalda. Luego, se eliminan las partes dañadas del disco intervertebral, y se preparan las superficies óseas adyacentes para la fusión. El siguiente paso implica la inserción de injertos óseos entre las vértebras afectadas. Estos injertos fomentan la formación de nueva masa ósea y promueven la unión de las vértebras.

En algunos casos se pueden utilizar dispositivos como placas o tornillos para proporcionar soporte adicional y estabilidad a la columna vertebral mientras se produce la fusión. La cirugía se completa con el cierre de la incisión. A lo largo del tiempo de recuperación, los huesos se fusionan gradualmente, creando una columna vertebral más estable y aliviando el dolor en la región lumbar. Es importante destacar que la operación de fusión lumbar debe ser realizada por un equipo médico especializado en columna para garantizar resultados óptimos y minimizar complicaciones.

El dolor de la lumbalgia suele ser debilitante y tener un impacto significativo en la calidad de vida de las personas. Afortunadamente, muchas de las causas que la ocasionan son prevenibles. Entre las estrategias para prevenir esta lesión, se incluyen:

  • Mantener una buena postura: una postura adecuada es fundamental para prevenir la lumbalgia. Al caminar, estar de pie o sentarse, es importante mantener la espalda recta y los hombros hacia abajo.
  • Fortalecer los músculos centrales: los músculos del núcleo, que incluyen los abdominales y la zona lumbar, desempeñan un papel crucial en la estabilidad de la columna vertebral. Realizar ejercicios de fortalecimiento, como abdominales y ejercicios de espalda, puede ayudar a prevenir la lumbalgia.
  • Mantener un peso saludable: el exceso de peso puede aumentar la carga sobre la columna lumbar y aumentar el riesgo de lumbalgia.
  • Evitar la carga excesiva: al levantar objetos pesados, es importante utilizar técnicas de levantamiento adecuadas.
  • Descanso y ejercicios de estiramiento: un descanso adecuado es esencial para mantener la salud de la espalda. Los estiramientos regulares para mantener la flexibilidad de los músculos y las articulaciones de la espalda.
  • Muebles ergonómicos: es importante utilizar, tanto en el trabajo como en la casa, muebles ergonómicos que apoyen una buena postura.
  • Evitar el sedentarismo: el estilo de vida sedentario puede aumentar el riesgo de lumbalgia.

Es crucial que, en caso de presentar síntomas, se busque atención médica lo antes posible para prevenir el agravamiento de esta condición.

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Este mes de junio, hemos comenzado nuestra colaboración con la prestigiosa clínica de Barcelona TMEH para ofrecer servicios de columna en el célebre Centro Médico Teknon, uno de los hospitales líderes en salud en Europa. Gracias a esta alianza, proporcionamos un enfoque integral y especializado con las mejores soluciones para quienes sufren de problemas de espalda.

El equipo humano del ICAC, conocido por estar a la vanguardia de la innovación en traumatología, ahora lleva a Barcelona su talento y sus avanzadas técnicas de cirugía ultramínimamente invasiva.

Esta colaboración con TMEH en el Centro Médico Teknon no solo nos permite tratar a más pacientes de manera más efectiva, sino que también refuerza nuestro compromiso con la innovación y la excelencia en el cuidado de la salud.

Estamos entusiasmados de poder ofrecer estos servicios en una de las ciudades más importantes de Europa y continuar liderando el campo de la traumatología y, en este caso concreto, en el tratamiento de la columna vertebral.